F.L.C, 17 años, de origen kunko, pero nacida en La Florida, entre el paradero 24 y 25, calle Carrera Pinto, junto a la avenida del mismo nombre y que colinda con la piscina municipal. De facciones blandas, algo desiguales, morena, ojos café, pequeños y pelo liso, casi duro, como crin de caballo. Según H.J.K, amiga de toda la vida y vecina, F.L.C era y cito textual:”algo sensible, tímida, dada a escuchar música pop y que se había demorado un poco en desarrollarse. De hecho, fue la última de nosotras en llegarle la regla y eso que ya tenía 15 o 16”, cierre de cita. J.U.L. vecina colíndate en la vereda sur, señaló que F.L.C “era una chica rara, algo bruja quizás, como todas las indias”. Según la Orientadora del liceo B-30, magister en educación y candidata a directora del mismo establecimiento señaló que F.L.C, alumna del tercero C: “se volvió, de pronto, una chica rara. Pero no rara porque fuese silenciosa, si no porque comenzó a cambiar su apariencia. Primero, se rapó ambos lados de su cabellera y se paró el pelo, con gel. Yo creo que perfectamente tendría medio metro de cabello o un poco más. Luego, se pintó las puntas de color rojo y otras de amarillo y azul, parecía punk o algo así. Se veía, por decirlo de alguna manera, rara, en realidad, se veía harto feíta”, cierre de cita. En su hoja de registro se signa una citación a ambos padres y que ambos pidieron, mediante carta simple, que dejaran que viniese así al colegio, a lo que la autoridad de turno aceptó. Entrevistada otra menor, quien pidió no se considerase ni su nombre, ni su cédula de identidad, ni sus iniciales en este informe o en otro posterior y aceptada sus condiciones, señaló que: “ese pequeño gesto sirvió para que se viese un poco más alta, incluso más bonita, porque F.L.C no era bonita, pero con su pelo levantado, su cara morena, casi negra y flaca, flaca, flaca…de verdad se veía bonita…”. Más adelante, recuerda la menor, una pequeña travesura que hicieron:” Años atrás casi la echan del colegio porque realizó un video de Michael Jackson, Thriller, donde grabó a todos sus vecinos. Grabó en dos horas del día, primero en la mañana cuando todos se iban al trabajo y después cuando volvían, en la noche. Ah! También grabó en la micro, a los profesores, bueno, en realidad, los grabó a todos. Encima de las imágenes puso la canción…ella siempre tarareaba esa parte que decía:
Your body starts to shiver
for no mere mortal can resist
the evil of the thriller
…eso estuvo de puta madre… a mí como que me anduvo gustando un poco ella”.
Después de eso, todos le decía “La thriller”. No obstante, ese nombre nunca le gustó. Al poco tiempo, dejó de ir a clases, pero se inscribió en un curso de metalúrgica en la municipalidad de la Florida. Según sus compañeros de curso, “la thriller aprendió rápido”. Lo primero y único que logró diseñar fue un arnés de metal. Primero armó una placa, dura, pero liviana. La perforó en 16 partes, orificios pequeños, de 0.2 milímetros y separados cada uno de los 8 a medio milímetro; los otros 8, dos cuartas más abajo y de igual separación. Cuatro placas en total, del denominado tierras raras, especialmente del tipo aluminio, liviano, de buenas propiedades ópticas y un alto poder de reflexión de radiaciones luminosas y térmicas; elevada conductividad eléctrica comprendida entre 34 y 38 m/(Ω mm2); de alta conductividad térmica (80 a 230 W/(m·K)); Resistente a la corrosión, a los productos químicos, a la intemperie y al agua de mar, gracias a la capa de Al2O3 . Después las curvó, y las unión con una especie de cinturón de cuero. Compró unos clavos del mismo metal, los pulió hasta dejarlos trasparentes y los congeló en un refrigerador de una carnicería cercana. Ulterior a eso, se retiró del curso. y estuvo virtoleando, dando señales de vida de manera ocasional y dos meses después la fueron a encontrar criando faisanes en San Bernardo. Tuvo que regresar al colegio, pero a los dos días volvió a desaparecer. Empero, como era diciembre ya nadie la buscó. En enero del año siguiente, aparece un registro de llamada al hospital efectuada por su padre, R.L.L, kunko también, obrero, quien pedía una ambulancia. 1783-L, enfermero de turno del Calvo Mackenna dice que nunca había visto nada parecido y cito: “la menor estaba bañada en sangre, cubierta enterita en sangre, pero no gritaba nada, no decía nada. Sólo miraba. Sus ojos estaban amarillos, brillantes, relucían en la oscuridad de la pieza, porque la luz estaba apagada en toda la casa, tuvimos que entrar con linternas. La encontramos en su pieza…el cabello cayendo por un costado de su cuerpo, rojo de sangre…desnuda, cubierta de tierra como si se hubiese arrastrado por el piso…una espuma media burdeo o algo así, saliéndole por la boca…de haber sido otra chica, ahora quizás estaría muerta, de seguro estaría muerta. Si me pregunta…No sé como mierda se puso esas alas.”