domingo, 27 de septiembre de 2009

ANIMALES DE CAZA



"La caza es todo lo que se hace antes y después de la muerte del animal. La muerte es imprescindible para que exista la cacería" (José Ortega y Gasset)


El 12 de enero lo conoció. Ambos hacían la fila para el cine. Ella iba a acompañada de otra menor, identificada como K.L.D de 16 años, trigueña y al igual de Y.H vestían de blanco, traje de imitación látex, a media rodilla y de una sola pieza; pelos negros con chasquilla y de rojo los labios. Vistas a la distancia parecían mellizas. U.G.Ñ, delgado, contextura mediana, 16 años, según informes pedagógicos, extremadamente tímido, quien ese día, debido a la insistencia de Y.h, las invitó unas gaseosas y unas palomitas de maíz. La compra quedó registrada a la cuenta número 2375-1. Se sentaron en lugares distintos; sin embargo, desde donde estaba Y.H y K.L.D podían distinguir la cabeza de U.G.Ñ. Y.H no le quitó las vista de encima en toda la función. Al final de esta misma, Y.H se le acercó tímidamente, casi casual. Fijaron sus miradas, sonrieron y sin querer rozaron sus manos. Conversaron brevemente sobre la película. Antes de irse, Y.H le dio su número telefónico.

El 13 de enero volvieron a reunirse. La llamada fue hecha de un teléfono público. Se encontraron en los juego JANA, cerca de la plaza Príncipe de Gales en la comuna de La Reina. Jugaron. Ella se subió al baile entretenido; él sólo se le limitó a sonreír. Las fichas fueron adquiridas con la tarjeta antes signada. Luego pasearon, observando a los demás chicos y chicas jugar. Cerca de las 17:45 hrs fueron a un café. Ella ordenó jugo de frambuesa, diet, con frutas naturales; él, un café cortado con dos media lunas. Conversaron, según U.G.Ñ, del miedo a la libertad, de lo solos que se vuelven las personas con el tiempo; de lo huraño, de lo lánguido. Platicaron de ambos, proyectados en el tiempo y de las barreras espacio temporales. Y.H confesó que siempre soñaba con felinos albos. Sonrieron. Dos horas después, Y.H subió al metro en estación Príncipe de Gales, luego haría la combinación en metro Tobalaba, para estar en casa antes de que empiece la teleserie. Sin embargo, previa a subir se le acercó a U.G.Ñ y le dio un beso suave en los labios. Éste último declaró que pudo sentir el sabor de la frambuesa fresca.

Ya en casa, U.G.Ñ se dio una ducha tibia. A contraluz parecía un ser venido de otro planeta, achurado con la atmosfera terrestre. Al salir, lo esperaba D.G.Ñ, hermana mayor, complexión delgada, rubia natural, ojos celestes, huérfana a temprana a edad, con la cena servida. Ella le preguntó que porqué se había demorado tanto. U.G.Ñ mintió:”me sentía cansado”. Luego hablaron de la escuela. U.G.Ñ señaló que debía entregar un informe en Historia de Chile, que un tal V.E.R.O le tenía “estresado, cansado y apunto de joder”(sic). Su hermana le reprendió por usar la coprolalia. En la noche, U.G.Ñ soñó con gatas blancas de terciopelo. Gatas jóvenes de buen pelaje, límpidas, olorosas, ronroneantes.

Después del taller de artes marciales, U.G.Ñ la invitó al cine, fueron a ver una película de Hayao Miyazaki. Ambos se enternecieron con la ficción, desearon ser un león blanco luchando contra las pestes. Cabe signar, que la compra fue registrada con la misma tarjeta. En la penumbra del cine, Y.H le rozó la extremidad derecha, a la altura de hueso sacro. U.G.Ñ nervioso miró en todas direcciones, pero donde se encontraban estaban fuera del radio de las miradas e incluso de las cámaras. “Parecía estudiado”-declaró U.G.Ñ. Posteriormente y según declaración del mismo, Y.H procedió a inclinar el cubito dorsal, a 90 grados, casi a la altura del aparato reproductor masculino, pero U.G.Ñ nervioso, se puso de pie y abandonó el lugar. Y.H se excusó señalando que buscaba su cartera de bolsillo, caída recién. Ya en las afueras, U.G.Ñ y según propia declaración, señaló a Y.H que “todo había sido un error de interpretación…que sólo quería que fueran amigos”. U.G.Ñ intentó irse, pero ella le cerró el paso, impidiéndole la huida. Y.H lo amenazó con gritar. U.G.Ñ tuvo que pagar un taxi para Y.H que la dejase en su hogar, pero ella aceptó solo con la condición de se fuese juntos. U.G.Ñ. se bajó primero y caminó a casa. Esa noche no probó bocado y se retiró a dormir temprano. Se quedó viendo el cielo raso de la vieja casona de la Reina, otrora hogar de una familia numerosa y llena de niños. Esa noche soñó con leopardos blancos caminando por los pasillos del colegio al ritmo de una canción de Guns N` Roses.

El 12 de febrero aparece registrada una compra en un centro comercial de la zona oriente por la suma de 250.00 pesos, la mayoría eran prendas femeninas de época estival. El 14 de febrero, aparece otra compra por 120.000 pesos en maquillaje y perfume.

El 15 de febrero, U.G.Ñ recibió una llamada de un teléfono público, diciéndole solamente:”estoy allá en cinco minutos”. Reconoció la voz de Y.H e instintivamente corrió a la habitación de su hermana, quien ya se había retirado al trabajo. Miró su teléfono celular y dijo:”no, no estoy en casa”, pero fue en vano porque ya no había nadie desde el otro lado de la línea. Se sentó a esperar, cinco minutos que fueron eternos. De pronto sonó el timbre, salió a abrir. Ella vestía de blanco. Entró, recorrió la casa, preguntó que quién dormía en la habitación con cama matrimonial. U.G.Ñ respondió que ahí dormía su hermana mayor. Y.H preguntó si la hermana tenía esposo, U.G.Ñ negó. La menor se sentó en la cama y luego se estiró. Ironizó: ¿te vas a quedar ahí?. U.G.Ñ no supo qué hacer y se sentó. Y.H le ordenó que le tocase la zona de Venus, un poco más abajo del tatuaje. U.G.Ñ notó que no tenía ropa interior. La menor cerró los ojos, luego dijo:”pensé que tenías más experiencia”. U.G.Ñ se puso de pie y corrió al baño. Lloró. Se miró al espejo y se maldijo.

El 16 de febrero se registró otra compra, pero esta vez de una cámara digital y una reproductor mp6 todo por valor de 235.000 pesos chilenos. Ese mismo día aparece registrada una llamada de D.G.Ñ reclamando por el robo de una tarjeta. Dos minutos después, aparece registrada otra llamada negando la primera y pidiendo disculpas.

El 25 de febrero aparece registrada las compras de: un cordel de 3 milímetros, cinta adhesiva, dos pares de guantes de látex blancos y un arma calibre 23, todas ellas en una armería de caza, ubicada en Paseo Bulnes. Una hora más tarde, aparece registrada la compra de un anillo de platino para mujer el que, según fuentes psiquiátricas, sería usado como señuelo de caza.

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