sábado, 5 de septiembre de 2009

MATAR A TODOS

A las 14 con 32 salieron del colegio. Junto a A.J.T.C alias Tito Molotov, 12 años, iba su hermano B.B.T.C, 14 años, alias el Padre. Ambos doblaron por Estoril en dirección a Kennedy. En el “Pequeño Juan” compraron dos helados supergiro y se sentaron sobre una banca a terminarlos. A las 15: 05 Tito Molotov sacó una pistola, una antigua, con unas iniciales marcadas en la culata. El Padre se la hizo guardar. Tito Molotov lo miró con furia, pero el Padre le dio un golpe seco en la testera, le guardó el arma. Tito Molotov no dijo nada y terminó su supergiro. A las 15:15 Se fueron a jugar fútbol a la cancha Monseñor Escrivá de Balaguer.

Ambos jugaron en el mimo equipo. El termómetro daba 39.7 grados.

Tito Molotov se quitó la camisa, dejando traslucir su púber musculatura. En su espalda un tatuaje con el rostro de El Che Guevara cruxificado y frente a él, Jesucristo de rodilla, orando, pidiéndole perdón al guerrillero. En su brazo derecho, un tatuaje con el rostro inmaculado de Augusto José Ramón Pinochet y, en su pecho, un pequeño tatuaje con el rostro de su madre, doña L.C.C.F. Alto, blanco, con una enorme cabellera cobriza cayendo sobre sus hombros y una mirada de felino herido y rabioso.

A las 16: 05 comenzó el partido y apenas cinco minutos después Tito Molotov hizo su primera falta. Una patada directa a la canilla. El otro chico identificado como El Deadrock, cojeó todo el primer tiempo y ya, en el segundo, se retiró no sin antes amenazarlo “de partirle el hocico en un próximo encuentro”. Tito Molotov rapeó un flow devastador y burlón. Detrás, colgado en la pretina, la pistola. El Padre lo hizo callar para que pudiesen continuar el partido.

A las 16:40 el menor identificado como Picapana, del equipo contrario lo miró amenazantemente y las 16: 42 le dio un golpe con el codo, simulado, letal y feroz en el rostro a Tito Molotov. Este se puso de pie y se dirigió a darle una tunda ahí mismo, pero el Picapana sacó un arma y lo apuntó. Tito Molotov se abalanzó sobre el muchacho, pero recibió un golpe directo en la sien. Dos muchachos también lo golpearon en el piso. El Padre no pudo hacer nada. Por su mente pasó, fugaz, la idea de retirarse.

A las 16.51 Tito Molotov cayó nuevamente al suelo, pero esta vez sangrando. Su cabellera cobriza fue adquiriendo un color negruzco. El Padre le dijo al Picapana que esto no iba a quedar así y le prometió que lo iba a matar. Ambos se fueron. Rumiando, como dos perros furiosos.

A las 17 con 22 Tito Molotov se mojó el cabello en una llave rota y se sacó la sangre, la cual ya no era profusa, pidió una moneda a un transeúnte y se compró un cigarrillo. El Padre parecía perro enjaulado y malherido, dijo algo de armar una pandilla, que dos son muy pocos. Tito Molotov respondió que dos son suficientes. El Padre, en cambio, quería una pandilla enorme, ser los dueños de la calle. Tito Molotov respondió que nadie es dueño de las calles, ni de las casas, ni de los negocios, ni del pan; que nadie debería ser dueño de nada. A las 17: 45 les dio mucha hambre, pero como no tenían dinero, tuvieron que empeñar el revolver. Compraron dos promociones de cuartos de queso. Tito Molotov le dijo al Padre que quería caminar un rato. Se despidieron en la intersección de Kennedy con Vitacura. A dos cuadras vivía su familia. A las 18: 30 pasó a ver a la menor Y.L, una compañera de curso y con la cual habían tenido una relación del tipo sexual, pagada, ya que la chica juntaba dinero para 3/4 de silicona. Ella no estaba. Tito Molotov no dejó ningún mensaje. La Nana de la casa señaló que el chico se veía tranquilo. A las 18:35 regresó a la cancha. El otro equipo bebía unas cervezas. Tito Molotov propuso una pelea a lo “artesano”. El Picapana aceptó. Tito Molotov se quitó la camisa. Tenía una cicatriz en el rostro del Jesucristo. Alcanzó a golpear a dos, dejó en coma al menor identificado como el Picapana.

A las 18: 52 Tito Molotov le pegó con un bate de beisbol a otro menor identificado con el alias de Dostoyesky, ya que sus rimas eran cerebrales, frías y trágicas. El menor quedó en estado tetrapléjico.

Los otros 3 menores tuvieron que escapar.

A las 20:45 del día siguiente lo encontraron viviendo en una carpa debajo de los Héroes de la Concepción. Le dio la pelea a los dos carabineros. Uno de ellos quedó con lesión en la zona lumbar. Tuvieron que llamar refuerzos y golpearlo, en las costillas, para que en el careo no se notaran. El adulto identificado como F.J.G, de 43 años, empresario y padre del menor alias Tito Molotov, dijo que buscaría un buen abogado. A las 21:05 se marchó. Más tarde, carabineros de la fiscalía norte lo volvieron a golpear pero con un paño húmedo y congelado.

Cuando me correspondió entrevistarlo noté que era daltónico y que padecía el mal de Asperberger. Según mi diagnóstico había actuado sin discernimiento. El 23 de abril lo dejaron en libertad y debíamos reunirnos una vez por semana y firmar los papeles. En la primera entrevista me dijo que necesitaba "su" arma.

-¿Para que la quieres?

-Para matarlos a todos.

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