Nos quedamos casi al final del pasillo. La luz de estío entra fuerte por los vitrales de estilo rococó. La gente suda. Al fondo distingo a los familiares. Visten de negro. Miran impávidas al vacío. Hay una señora mayor y tres niños, sus hijos, me imagino. No hay cura, a pesar de que el lugar está en medio de una iglesia católica. Tampoco hay santos. Las personas están en silencio, algunas beben algo, en vasos de greda, se los traspasan entre sí. Los cuento con las vista y no deberían ser entre 12 o 15 personas, todas mayores, salvo los niños y un tipo rubio al final de otro pasillo. Miro a S, quien parece emocionada, casi dolida profundamente. Su respiración se ve agitada. Miro sus pechos, respiran al tono del silencio, turgentes, como amebas reproduciéndose. Me pasa el vaso de greda, la señora que me lo entrega me indica con kinésica que beba. Miro al interior y veo un líquido espeso de color azul. Lo huelo y tiene buen olor, algo así como mandarinas. El tipo rubio, de unos 30 0 35 años se acerca al féretro. Viste una casaca de cuero y jean gastados. Tiene el pelo largo amarrado con una coleta. Dice y cito: “las escuelas producen una mentalidad de esclavos, porque sólo una mentalidad de esclavos puede evitar que el sistema sea destruido…las escuelas producen números y lo peor de todo es que esos números quieren seguir siendo números…indulgentes con su propia miseria…la escuelas privilegian el dolor y la fuerza…y lo peor es que ese dolor se perpetua de generación en generación…amor, mi francesa de ojos azules, yo no quiero que ahora que estás viva en ese mundo extraño que llaman muerte, yo no quiero, no quiero te vuelvan reina”.
Fijo mi dirección en la madre de XAC, quien le tapa los oídos a la niña más pequeña y llora, llora, llora. Miro a S, quien se ve realmente resquebrajada, mustia, contraria a como la vi hace unos minutos en
Nadie aplaude, pero por primera vez, desde hace mucho tiempo, me siento vivo. Muevo mi dedo pulgar por sobre el pulgar de S y me pregunto:¿Qué necedad me fue a ocurrir? ¿cómo decirles que en realidad XAC no está muerta?
Se prende una luz roja y lentamente el féretro comienza a descender unos centímetros. Automáticamente se enciende un fuego, una llama azulvioleta que lo comienza a cubrir. todo el feretro, con el antiguo cuerpo de XAC dentro. Pienso, empero:”ve en paz XAC…ve en paz…aunque los que estamos aquí seguiremos viviendo la miseria del día al día”.
El fuego lo cubre todo. Sostengo la mano de S y la siento aún más helada. Se aferra a mí y siento su olor a joven, ese olor que después se pierde, siento ese olor como a pan hecho en casa, crujiente, suave.
-¿Así es la muerte?
Asiento. Aunque me dan ganas de decirle que así es
De entre la gente, un señor muy mayor, viste de terno gris, cabello blanco, barba de misionero del IX, quien se instala al centro, muy cerca del féretro. La mira, la ausculta, como si estuviese siguiendo una presa. Palmotea el hombre del tipo de
La boca del justo meditará la sabiduría,
y su lengua dará un juicio (...)
Dichoso el hombre que soporta la tentación,
pues tras ser probado, recibirá la corona de la vida (...)
Señor, Fuego Divino, (...) ten piedad
Oh, cuán santa, cuán serena,
cuán benigna, cuán hermosa, (...)
Oh, lirio de castidad (...)
Desde atrás, otra mano, también pequeña y de metal, abraza a S. Ésta se gira, sonríe y se besan:
- ¿Dime que no te vas a morir nunca amor?”- le susurra, mientras lentamente guardo mi pequeña mano en los bolsillos de mi pantalón.
Me quedo viendo al tipo, quien ahora canta en español, mientras pienso: Yo sé quien te mató.
Os iusti meditabitur sapientiam,
et lingua eius loquetur iudicium
Beatus vir qui suffert tentationem
quoniam cum probates fuerit accipiet coronam vitae
Kyrie, ignis divine, (...) eleison
O, quam sancta, quam serena
quam benigna, quam amoena (...)
O, castitatis lilium (...)
guena Vlady y cuando va....
ResponderEliminartoy esperando la publicación del libro.
ResponderEliminarHola Patricia.
ResponderEliminarEl libro se publica en abril de 2012.
Educar mutantes no es fácil.
Entre la tentación y la muerte hay solo un espacio: la frustración de no haber hecho lo que has sentido.
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